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Este genero caracterizado por una gran ritmicidad, nació en la parte oriental de la isla de Cuba aproximadamente al final del siglo XIX en calidad de subgenero del Son Cubano. El historico “Son Montuno”, cuyo origen pertenece a la ciudad de Santiago, fue conducido alrededor del 1909 hacia las ciudades de La Habana y Matanzas donde su ritmo inicial experimentó grandes pasajes y modificaciones después de haber tomado sus primeros contactos con la rumba. Este ritmo epocal representa la perfecta mezcla entre las suaves y misticas musicalidades europeas y africanas cuyo fruto y potente unión se reflejan en un lenguaje nuevo y puramente cubano que

demuestra su exito en la propia intensidad de ejecución la cual se enriquece por la exquisita demostración de talento, armonía y capacidad de improvisación que los artistas de este genero logran ejecutar. Fue con esta visión que el musico cubano Arsenio Rodriguez formuló, introdujo y desarrolló un estilo musical en el cual su agrupación mostraba un exquisito “montuno” (dialogo entre las voces del solista y aquellas corales), una soberbia utilización de la conga y la campana además de una preciosa acentuación del “Tres” (guitarra de tres cuerdas) y de las trompetas. A seguir, la consolidada formula ritmica de la cual fue protagonista el “Son montuno” se enriqueció gracias a los contributos del gran maestro Benny Moré el cual añadió al genero nuevos y fascinantes elementos adoptados del bolero, la guaracha y el mambo. Hoy en día es posible asistir a una infinidad de fusiones y usos del “Son” y del “Son Montuno” dentro y junto a diversas secuencias musicales de matriz jazz, hip-hop y de pop latino. Entre estas se cuentan las óptimas composiciones de los grupos Orishas (537 C.U.B.A.) y Yerba Buena (Guajira I Love U 2 Much).

Son Montuno

Este genero secular tuvo sus origines en tierra

cubana alrededor del 1879, año en el cual el

compositor Miguel Faílde encanaló y ligó con

increible maestria, atraves del efecto que dió

la transculturación por la cual la isla de Cuba

fue protagonista, una serie de conceptos

ritmicos de descendencia española, inglés, francés y otras nociones sonoras de matriz africana y afro-caraibica. El resultado de esta historica mezcla fue una sonoridad conocida al comienzo como “Danza criolla” o “Habanera cubana” para la cual se recurria al uso de algunos instrumentos como, los violines, los timbales, las flautas, la conga, el bongó, el cencerro, el güiro y a seguir la trompeta, el clarinete, el piano, el contrabajo los cuales conferian al primer genero que surgió en La Habana una extensión del tiempo musical dedicado a la danza además de una mayor libertad expresiva que creó a su vez las bases para el reconocimiento definitivo de este genero con el nombre de “Danzón”. El exito indiscutible por el cual atravesó el “Danzón” dió inicio a una serie infinita de interpretaciones y evoluciones musicales que brotando dieron una gran influencia para el nacimiento de otros legendarios generos como el “Danzonete”, el “Cha Cha Cha” y el “Mambo” los cuales hicieron posteriormente entrar en decadencia el “Danzón” en tierra cubana. En el mismo periodo el consolidado “Danzón” se alejó de los escenarios cubanos para encontrar en tierra mexicana una mejor suerte atraves de las influencias musicales que artistas del calibre de Dámaso Pérez Prado, Benny Moré y muchos otros supieron ofrecer a un país que habria acojido y tomado desde aquel entonces ese genero como una parte integrante de su propia cultura. Este sugestivo fenomeno, capaz de enlazar musica y cultura, ha llevado en nuestros dias al compositor mexicano Arturo Márquez a la creación, en 1994, del famoso “Danzón nr.2” en el cual se inmortaliza y concretiza la más sublime esencia de este genero.

Danzón

This musical genre marked out by a great sense of rhythm arose in the eastern side of Cuba about the end of the nineteenth century as derived from Cuban Son. The historical “Son Montuno” born in Santiago, spread in Havana and Matanzas around 1909 where its original rhythm was subjected to great changes due to the first contacts with rumba. This historical rhythm represents the perfect mix between the pleasing and mystical European and African melodies: from this strong union pours out a new language typical of Cuba whose success consists in the special intensity of the execution, in the perfect demonstration of talent and harmony as well as in those capacities of improvisation that artists of this musical genre succeed in their performances. In this perspective the Cuban musician Arsenio Rodriguez defined, introduced and developed a musical style in which his special combination showed a perfect “montuno" (dialogue between soloist and choral voices), a superb use of the conga and the bell together with a precious accentuation of “Tres” (a guitar with three strings ) and of trumpets. At a later stage the strengthened rhythmic formulation of “Son Montuno” was enriched by the contributions of the famous director Benny Moré who spiced this genre with new and fascinating elements derived from bolero, guaracha and mambo. Nowadays it is possible to assist at an infinity of fusions and uses of “Son” as well as “Son Montuno” nearby and inside the different musical sequences of jazz, hip-hop and Latin-pop: among these, we can include the excellent compositions of bands as Orishas (537 C.U.B.A) and Yerba Buena (Guajira I love U 2 Much).

Rumba

Este legendario y cautivador genero cuya

paternidad ritmica y melodica se atribuye

respectivamente a la etnia Bantù proveniente

desde el continente africano y a la comunidad

andalusa presente en tierra española halla una

dimensión diferente al final del siglo XVII en

la provincia cubana de Matanzas, lugar en donde una nueva forma musical llamada “Rumba” encuentra sus primeras luces. Esta nueva lectura ritmica compuesta por cantos y percusiones toca en seguida las provincias

de La Habana y de Santiago donde el genero

experimenta ulteriores evoluciones sonoras y

comienza a ser subdividido en distintas categorias entre las cuales se encuentran la “Rumba Yambú” (el estilo mas lento y antiguo), la “Rumba Guaguancó” (un estilo ritmicamente más veloz y complejo respecto al Yambú) y la “Rumba Columbia” (un estilo ritmicamente aun más veloz, energico y urbano respecto a la rumba Yambú y Guaguancó).

Este concepto musical basado sobre los cinco compases que identifican la “clave” llegó sucesivamente a los Estados Unidos junto a otros generos cubanos que fueron a su vez clasificados, por entero, bajo la denominación de “Rhumba” y conducidos por parte de musicos y maestros como Xavier Cugat, Pupi Campo, Miguelito Valdes y otros hacia los salones de baile de la alta sociedad americana presentes en Los Angeles, New York y continuando sobre el otro lado del oceano en ciudades como Paris, Madrid, etc. Un apasionante fragmento historico musical que

testimonia el encanto de este periodo se puede

encontrar en la pieza “Rumba Rumbero” (1940) de Xavier Cugat.

Mambo

Guaguancó

Cha Cha Cha

Este cautivador genero funda sus origenes en los años treinta del novecientos, periodo en el cual fueron añadidas y acopladas innovadoras ideas ritmicas al danzón (conocido genero cubano de aquella epoca) por parte de algunos musicos cubanos entre los cuales aparecieron los hermanos Lopez que en el 1938 compusieron el tema “Mambo” cuya secuencia ritmica aparecia más veloz respecto a una tradicional composición de danzón. La variación sonora que impusieron en aquel entonces Israel “Cachao” Lopez y Oreste Lopez al danzón fascinó al musico y director de orquesta cubano Damaso Perez Prado, quien, después de haber trasladado su vida artistica hacia Mexico en el 1948, se encargó de convertir al “Mambo” en un genero musical conocido y reconocido a nivel mundial. En los años siguientes el “Mambo” experimentó ulteriores pasajes y evoluciones sobre todo en los Estados Unidos donde musicos del calibre de José Curbelo, Xavier Cugat, Noro Morales, Tito Puente, Tito Rodriguez, Machito, Mario Bauza y muchos otros confirieron a este genero una lectura musical innovadora gracias a los aportes sonoros que se pudieron extraer del jazz afro-americano.

Este legendario estilo musical tuvo sus origenes, después de la abolición de la esclavitud, en el 1886 en la isla de Cuba. Este fragmento de historia caraibica examinado en su lectura original se colocaba, junto al “Yambù” y a la “Columbia”, entre las categorias ritmicas de la “Rumba” y reflejaba en aquel entonces la fusión provocada entre los varios rituales profanos pertenecientes a la cultura afro-cubana de aquella epoca y aquellas influencias ritmicas españolas que veían como protagonista el Flamenco, del cual fueron extraidos distintos conceptos estructurales como los textos que componían y compusieron parte de las primeras piezas de “Guaguancó”, no es una casualidad si las más antiguas composiciones que reflejaron el fruto de esta mezcla al final del periodo colonial español se conocen y reconocen como “Rumbas del tiempo de España”. Además de estos detalles historicos, el nuevo genero cubano se distinguió a nivel ejecutivo por el uso de la clasica clave 3/2, la utilización de tres “Tumbadoras”(congas) y una caja de madera percusiva acoplada a un par de baquetas. Años más tarde, el maestro Arsenio Rodriguez introdujo dentro de una estructura musical que tenia como matriz principal el “Son” algunos elementos metricos de la “Rumba Guaguancó”. Fue así que desde el 1940 la clasica formación de “Son” pudo transformarse en seguida en “Conjunto” y presentar una amplia variedad de instrumentos utilizados, al comenzar entre estos; El tres (guitarra cubana), el bongó, las maracas, el güiro, las congas, continuando con las trompetas y el piano a los cuales siguió la incorporación melódica del canto introductorio de la “Diana” (canto heredado de la musica Andalusa). El resultado de este grandioso fenomeno sonoro decretó el nacimiento de otros ritmos como; El Afro-Son, el Son Montuno y el Son Guaguancó el cual obtuvo un enorme éxito en Cuba a pesar de que el mismo nunca alcanzó la popularidad del Son Montuno. Sucesivamente, alrededor de los años sesenta del novecientos, las corrientes del Son Guaguancó se transfirieron hacia los Estados Unidos donde algunos miticos maestros como Tito Puente y Tito Rodriguez reemplazaron y enriquecieron algunos componentes de aquel genero con otros elementos ritmicos tomados de la Guaracha, el Mambo y el Jazz. Posteriormente, el consolidado genero “Guaguancó” fue combinado y sazonado en New York con otras variedades musicales como el Jala-Jala, el R&B, el Soul y la Bossa Nova a través de la creatividad artistica de algunos musicos del calibre de Ricardo “Richie” Ray, Ray Barretto, Hector Rivera, Mon Rivera, Johnny Colón y el versátil Roberto Roena.

Este deleitoso genero nació como fruto de la creatividad artistica del violinista, compositor y director de orquesta cubano Enrique Jorrín, el cual, alrededor del 1951, introdujo un nuevo estilo musical en los salones de baile cubanos

de aquella epoca. Esta novedad ritmica, cuya instrumentalización original descendía del danzón y del son montuno, presentó la implementación de las voces de los cantantes, las cuales bajo forma de coros potenciaban por entero la pieza musical en ejecución. Con el transcurso de los años la afirmación del "Cha Cha Cha" alcanzó niveles inesperados y ofreció mayor espacio a un enorme numero de musicos y agrupaciones musicales en Cuba, Mexico y en los Estados Unidos. Entre esta inmensa y valiosa lista podemos encontrar; Enrique Jorrín y la Orquesta America con la canción “La Engañadora”(1953), René Touzet con la canción “Amarren El Loco” la cual fue renominada a seguir “El Loco Cha Cha”(1955-1956), Orquesta Aragón con la canción “El Bodeguero”(1957-1958), el sexteto de Joe Cuba con la canción “Wabble Cha”(1962) además de Tito Puente con su canción “Oye Como Va”(1963).

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[Bolero - Maurice Ravel (1928)]